Inicio Destacados El laberinto queretano: entre el asfalto roto de la ciudad y el...

El laberinto queretano: entre el asfalto roto de la ciudad y el cuento de nunca acabar en la 57

61
0

Manejar en la zona metropolitana de Querétaro ha dejado de ser un asunto de pericia vial para convertirse en un deporte de alto riesgo. La postal del estado moderno, dinámico y receptor de inversiones multimillonarias choca de frente con la realidad del pavimento: cráteres urbanos que devoran suspensiones y neumáticos en cada colonia, sumados a la pesadilla perenne llamada Carretera Federal 57. Dos caras de una misma moneda donde el común denominador es la frustración ciudadana y una pregunta que nadie en el poder parece dispuesto a responder con seriedad: ¿para cuándo?

La trampa metropolitana: cráteres a domicilio

Basta recorrer arterias clave en delegaciones como Felipe Carrillo Puerto, Félix Osores o Epigmenio González, o transitar por las laterales de Bernardo Quintana y Paseo 5 de Febrero tras un chubasco, para notar que el asfalto queretano se desmorona a pedazos. Cada temporada de lluvias desnuda la misma flaqueza estructural: parches superficiales de mezcla asfáltica que duran apenas unos días antes de ser barridos por el agua, dejando al descubierto socavones que obligan a los automovilistas a zigzaguear o resignarse a pagar miles de pesos en alineación, rines y amortiguadores.

Aunque los programas municipales de bacheo permanente presumen cuadrillas nocturnas y líneas de atención como el 070, la velocidad con la que se atienden los reportes palidece frente a la rapidez con la que surgen nuevas averías. El esquema actual es reactivo, costoso y miope: tapar hoy el hoyo que se volverá a abrir mañana, sin una sustitución de fondo que incluya drenajes pluviales eficientes y materiales de calidad garantizada con fianzas efectivas a constructores.

Carretera 57: el monumento federal a la lentitud

Si circular dentro de la mancha urbana es un dolor de cabeza, entrar o salir de ella por la autopista México–Querétaro roza lo kafkiano. La Carretera 57 —la arteria logística más importante del país— se ha convertido en una obra interminable a cargo de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

Desde el tramo de Palmillas y San Juan del Río hasta el descenso de la Cuesta China y el monumento a Conín, la escena es idéntica año tras año:

  • Conos anaranjados desgastados reduciendo cuatro carriles a dos o incluso a uno.
  • Maquinaria pesada que pasa días estacionada sin operadores a la vista.
  • Filas kilométricas de transporte de carga y vehículos particulares a vuelta de rueda, provocando retrasos que ya impactan directamente a las rutas del transporte público metropolitano.
  • Una siniestralidad alarmante debido a la mala o nula señalización nocturna y los desniveles abruptos en carriles fresados.

El calendario de la SICT se ha vuelto un chiste de mal gusto. Las fechas prometidas se vencen una tras otra: si en un inicio se aseguró que el tramo quedaría listo en septiembre, los plazos se corren ahora a mediados de octubre bajo el pretexto del fraguado de concreto o las lluvias. Cada prórroga se anuncia con boletines tibios, mientras el costo en horas-hombre, combustible quemado y competitividad logística se carga íntegramente a las espaldas de los usuarios.

La factura que nadie paga

El doble colapso vial —el local por falta de mantenimiento de calidad y el federal por ineficiencia de ejecución— tiene consecuencias tangibles:

ÁmbitoImpacto Directo
Bolsillo ciudadanoReparaciones mecánicas frecuentes (neumáticos reventados, suspensiones rotas), sin que los trámites de indemnización municipal o de Capufe sean ágiles o accesibles.
Seguridad públicaFrenazos intempestivos para esquivar baches y choques por alcance en zonas de obra mal señalizadas en la 57.
Economía e industriaTiempos muertos de hasta dos y tres horas para camiones de mercancías que abastecen parques industriales del Bajío.

La pregunta de fondo: ¿hasta cuándo?

Es inadmisible que un estado con el empuje económico de Querétaro viva sitiado por baches en sus calles y por obras eternas en su principal acceso carretero. La ciudadanía no exige discursos ni justificaciones meteorológicas; exige supervisión real, sanciones a contratistas que incumplen calendarios y una coordinación efectiva entre la federación, el estado y los municipios.

¿Hasta cuándo la SICT dejará de aplazar la entrega definitiva de la 57? ¿Hasta cuándo el bacheo dejará de ser un paliativo electoral para convertirse en una reingeniería vial duradera? Mientras no haya penalizaciones severas para quienes construyen mal o entregan tarde, los queretanos seguirán pagando con tiempo, dinero y seguridad la factura de la indolencia administrativa.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí